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La escritura peligra

16 de Julio de 2021

Una de las invenciones más asombrosas del Hombre ha sido la escritura. Por eso, cuando veo lo que se escribe en los mensajes de texto de los celulares, me doy cuenta de que ese

logro de la inteligencia peligra.


 En pocas palabras, la escritura puede definirse como un sistema gráfico de representación de una lengua, por medio de signos trazados o grabados sobre un soporte. El más antiguo sistema conocido de escritura es la jeroglífica, que pudo evolucionar hasta atribuirle a ciertos signos un valor fonético. De representar ideas a representar sonidos, los signos de la escritura han evolucionado hasta la escritura alfabética, en la cual cada signo equivale a una letra y esta a un sonido determinado dentro de la convención que significa una lengua. Este proceso de miles de años tiene su punto culminante en el alfabeto fenicio, del cual deriva el griego y a partir de este, luego de que Grecia inventara la vocal, llegamos al desarrollo de las lenguas latinas y sus grafías correspondientes.


Esta larga historia que abarca el habla y también la escritura ha ingresado en un proceso de deterioro notable, entre otras causas, gracias a la atroz influencia que tiene el llamado mensaje de texto o SMS que habilita el teléfono celular y antes, por la prácticadel chat en computadora. Un avance tecnológico indudable como el de la telefonía portable ha desatado la paradoja de alentar, cada día, millones y millones de atentados contra la escritura.


​El teclado de un teléfono da la posibilidad de redactar mensajes de manera más o menos fácil según el modelo de celular que se use. Los más sofisticados, como los smartphones, incluyen funciones de diccionario o “recuerdan” palabras de uso frecuente y las “anticipan” mientras uno escribe. Pero las vocales acentuadas, por ejemplo, necesitan un paso más en el tipeo del mensaje, al igual que las mayúsculas. A su vez, el tamaño de las teclas, reales o virtuales sobre una pantalla táctil, supone que los dedos muchas veces no acierten con el signo y escriban cualquier letra menos la que va. A eso se le suma el dominio o no de la ortografía por el que escribe. En definitiva, el instrumento más que simplificar, parece dificultar la escritura.


De ahí que en un celular en vez de escribir “abrazo”, sea permitido teclear “abz”, más corto y, además, haciendo desaparecer a las vocales del léxico.

Como los más jóvenes son los que en promedio usan más el mensaje de texto, son los que más destruyen la escritura con cada SMS o WhatsApp que envían. El uso abusivo de esta modalidad de comunicación ha engendrado una neolengua que obedece a la urgencia, a la brevedad y a la impunidad que tiene esta escritura semi bárbara. No existe el acento, el punto, la coma y la elemental sociedad de sujeto y predicado en las oraciones.


En una época que ha superado el uso del telégrafo y del código que inventó Samuel Morse en la primera mitad del siglo XIX, el uso de mensajes de texto ha introducido una nueva codificación bizarra, que agrega otros signos como los dos puntos seguidos de paréntesis, :) para indicar alegría, o :( para expresar tristeza o desagrado. La militancia de género le ha agregado a este panorama crítico la sustitución de vocales por una “x” o “@“.Por supuesto que el vocabulario se empobrece, porque el habla también lo ha hecho y la pantalla del celular se convierte así en un espacio para el maltrato de la palabra y la escritura.

Como complemento de esa simplificación decadente, el espacio Twitter promueve la expresión de ideas con un máximo de 280 caracteres, convirtiendo cualquier pensamiento en un simple slogan o telegrama. El colmo es que además se debaten ideas por twitter y se lanzan simplificaciones vistosas sobre temas que merecen profundidad y seriedad y no apresurados titulares o pildoritas ocurrentes. Los políticos hacen uso del recurso al igual que artistas y personalidades de la más variada especie, además de personas comunes que piensan que

tienen cosas interesantes que decir. 

Baltasar Gracián dijo: lo breve, si bueno, dos veces bueno; lo malo, si poco, no tan malo. En 54 caracteres no se puede decir nada más sensato, pero no todos los que escriben un SMS o twitean lo tienen en cuenta.